La finalidad es las Áreas Protegidas no solo es la conservación de la biodiversidad y de sus servicios ecosistémicos, sino también de sus valores culturales asociados. Tienen un rol estratégico: son un punto de convergencia entre las esferas ambiental, social y económica, y hacen un aporte fundamental a favor de cumplir con los distintos ODS y quiebran la falsa dicotomía entre lo social y lo ambiental.
Estas generan nexos directos entre la naturaleza y la sociedad. Consideradas áreas de esparcimiento y de conexión psíquica y espiritual, a su vez, son zonas de amortiguamiento y reguladoras de la contaminación del agua, suelo y aire. Algunas de ellas proveen plantas medicinales que inciden positivamente en la salud.