La UICN define el concepto de área protegida como: Un espacio geográfico claramente definido, reconocido, dedicado y gestionado por medios legales y otros medios eficaces para lograr la conservación a largo plazo de la naturaleza y de los valores culturales y los servicios de los ecosistemas asociados. A esta concepción agregamos, la definición de Gobernanza como la forma de gobierno basada en la interrelación equilibrada del Estado, la sociedad civil y el mercado para lograr un desarrollo económico, social e institucional estable.
La gobernanza es la variable con el mayor potencial para afectar la cobertura en la conservación, es el principal factor para determinar la eficacia y la eficiencia de la gestión, es un determinante de la pertinencia y equidad en las decisiones y puede garantizar que las áreas protegidas estén mejor integradas en la sociedad.
La gobernanza es apropiada solamente cuando es hecha a la medida de su contexto específico y cuando produce de manera eficaz resultados de conservación duraderos, beneficios para el sustento de las comunidades y el respeto por los derechos. Cuando opinamos sobre la diversidad de la gobernanza para las áreas protegidas, es cuando las decisiones son tomadas por una variedad de actores que enriquecen y fortalecen la conservación en práctica. Por ejemplo, un sistema nacional de áreas protegidas puede «mejorar la diversidad de la gobernanza» al incluir en el sistema áreas gobernadas por diferentes tipos de actores y bajo diferentes arreglos, y/o al brindar mejor reconocimiento y apoyo a territorios y áreas conservados por fuera del sistema.